
Quizá por eso, cuando en la década de los 80 la efervescencia de deportivos radicales generó algunas voces discordantes dentro de la casa de la estrella que permitieron convencer a la marca para que otra fábrica produjera un superdeportivo con su logo en el morro. Fue Eberhard Schulz, ex-ingeniero de Mercedes-Benz, quien bajo su propia marca creó el Isdera Imperator 108i de 1984.
No me llames deportivo, llámame emperador

Quizá la apuesta era demasiado arriesgada para la marca alemana de coches de lujo, pero la buena relación de Schulz con Mercedes-Benz como diseñador y los numerosos guiños hacia la marca en el CW311 fueron suficientes para convencer a Mercedes de que había que probar con un deportivo de verdad, aunque no con sus recursos. Lo que sí consiguió Isdera es que Mercedes-Benz fue que, además de sus motores V8, los modelos definitivos portasen con orgullo el logotipo de la estrella. Entonces fue cuando se encendió la luz verde para el Isdera Imperator 108i, un coche del que sólo se produjeron 30 unidades entre 1984 y 1991.
Con muy, muy pocas diferencias con respecto al prototipo, aquél enigmático coche de líneas rectas, compactas y casi en su mayoría paralelas al suelo se materializó en un deportivo puro de muy corta tirada montado sobre un chasis multitubular de acero y carrocería de fibra de vidrio en la que destacaban sus puertas tipo alas de gaviota y un periscopio situado sobre el techo a modo de retrovisor central. Los enormes motores de ocho cilindros en uve de cinco litros provenían de los Clase S de la época, pero convenientemente retocados para su instalación en su nueva ubicación en posición central. En un primer momento, los M117 producían 235 CV, pero a medida que Mercedes-Benz mejoró sus propulsores acabó por montar un 5.6 litros y un 6.0 litros retocados por AMG.

Y aún dentro de las pocas producidas, las últimas unidades difieren de las primeras al contar con más aberturas de ventilación y escapes en los costados por delante de las ruedas traseras. ¡Muy bruto! Pero lo mejor de toda esta historia es que todas las unidades siguen en funcionamiento, pero una en especial, la número 14, está en propiedad de un aficionado a los circuitos que le saca a pasear siempre que puede.
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