
La sobrealimentación permite obtener 300 CV adicionales, es decir, un total de 850 CV de potencia. Además de la importante mejora a nivel mecánico, que supera con creces la potencia de un GT3, en el apartado estético se ha buscado una apariencia más radical y, de paso, un peso inferior al de serie, gracias a paneles ligeros de fibra de carbono, componentes aerodinámicos, splitter frontal, un enorme alerón trasero, llamativas taloneras y un agresivo difusor trasero. Por supuesto, este R8 cuenta con un sistema de frenos Brembo de competición, suspensión KW y un escape Capristo.
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