
A las sospechas de actividades de falseo de emisiones contaminantes de Fiat Chrysler, Renault SA y Mitsubishi, se unen a General Motors, demandado por más de 700.000 propietarios, Daimler y Bosch, relacionados con el caso de General Motors, estos dos últimos bajo investigaciones de la fiscalía alemana y los tres bajo el paraguas del fraude de Volkswagen. En este entramado no se salva nadie.
705.000 motores Duramax de General Motors bajo lupa en Estados Unidos

General Motors se ha defendido afirmando que las acusaciones no tienen fundamento y que lucharán por demostrar la falsedad de los hechos. De ser hallada culpable, la automotriz podría enfrentarse a un golpe similar al del escándalo de los bombines defectuosos, que se saldó con multas de miles de millones de euros. Ahora las cosas podrían empeorar aún más ya que en abril el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó la apelación del grupo automovilístico para intentar bloquear las demandas de los clientes en relación con el fallo en el interruptor del dispositivo de arranque de sus modelos anteriores a 2009. Se calcula que las demandas podrían alcanzar un valor de unos 10.000 millones de dólares.
Bosch y Daimler, también en el ajo

La oficina del fiscal de Stuttgart inició una investigación en 2015 para determinar si el personal de Bosch estaba involucrado en la manipulación de las pruebas de emisiones por parte de Volkswagen, aunque siempre se ha escudado en que no es responsable de cómo los fabricantes integran sus componentes en los vehículos. La fiscalía alemana anda también tras Daimler AG, empresa propietaria de Mercedes-Benz, Maybach y Smart, en el marco de las investigaciones del fraude de los motores diésel trucados, según informa El País. La policía alemana ha registrado más de una decena de dependencias de Daimler, aunque en marzo ya había trascendido que la fiscalía de Stuttgart investigaba a sus empleados, sospechosos de fraude y de publicidad engañosa.
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