
Nos llega de Estados Unidos y, algo que hace sólo una década era totalmente desconocido en España, ahora es fuente de ingresos para un buen montón de trabajadores, ya sea mediante la venta y distribución de productos específicos o en talleres especializados que realizan este tipo de limpiezas exhaustivas.
¿Sólo para los tiquismiquis?

Un mundo con respuesta para cuidar y mantener todo tipo de materiales y que te permitirá tener tu coche siempre como nuevo no, mejor que nuevo, de exposición. Pero lo que hay que tener muy claro es que no necesariamente hay que ser un auténtico experto en esto del detailing ni hacer de ello una obsesión para obtener buenos resultados. Utilizando los productos adecuados se aprecia una mejora notable aunque no seamos profesionales ni dediquemos mucho tiempo al cuidado del coche.

No vamos a entrar en detalles de marcas o diferentes tipos de acabados o variaciones dentro de un mismo producto, pero sí vamos a ver el proceso básico para tratar un coche por fuera y por dentro, algo que se puede hacer si el coche es totalmente nuevo pero también si ya tiene unos años y nunca se le ha cuidado así. En este último caso los resultados son más notables aunque lo ideal sería tratar el coche desde el primer día. Empezamos por el exterior.
Lavado

Cepillo para las llantas, una parte muy sucia del coche y de difícil acceso. Con un cepillo específico podemos llegar a cualquier rincón sin producirnos cortes ni raspones en las manos y sin ensuciarnos. Es importante limpiar no sólo el exterior de la llanta, también lo que no se ve, porque si no lo hacemos siempre quedarán chorretones de suciedad o saldrán en cuando circulemos sobre mojado. Con ese mismo cepillo se puede limpiar la parte exterior de las llantas, pero es recomendable utilizar una bayeta para ganar en velocidad y lograr un mejor acabado, pero como es una parte muy sucia yo personalmente prefiero no utilizar el guante que uso para el resto de la carrocería.

El frotar se va a acabar y además que sí, empezamos por el techo, siempre de arriba abajo para no limpiar una parte y luego ensuciarla al lavar la superior. Además vamos por piezas para no perder la cuenta: techo, parabrisas, capó, aleta delantera. Pasamos el guante sin dejar zonas sin lavar pero sin presionar, dejando que vaya soltando agua y acariciando la carrocería. Hay que mojar el guante en cuanto veamos que ya suelta poco agua y así por todo el coche.
Aclarado

Y hay que prestar especial atención a las uniones entre piezas y a las rejillas, debemos esmerarnos en estos puntos para arrastrar todo el jabón acumulado y que no se seque o luego aparezcan chorretones inesperados. Tampoco hay que olvidar dar un buen manguerazo al interior de los pasos de rueda, que luego queda francamente feo ver un coche limpito con los pasos de rueda llenos de polvo o barro acumulado. Hay que cuidar los detalles, precisamente de eso se trata.
Secado

Extendemos la toalla de microfibra en el techo y la deslizamos por toda la pieza sin realizar presión, ella solita se encarga de absorber el agua y dejar el techo completamente seco. Cuando ya tenemos el techo vamos bajando, cada uno tiene su rutina, yo paso al parabrisas, capó, aleta delantera, puerta delantera completa, puerta trasera, aleta trasera, zaga, lateral contrario en orden inverso para acabar en el frontal. Mientras no quede ninguna zona por lavar y se vaya de arriba abajo, cualquier orden es bueno.

Y hablando de interiores, Es muy poco elegante tener un coche limpio y que al abrir la puerta toda la parte de chapa que queda al descubierto no esté limpia. Eso también hay que limpiarlo y lo ideal es hacerlo con esa bayeta que has usado para las llantas y luego también hay que secarlo. Ojo con las zonas poco accesibles que se acumula el polvo una barbaridad.
Cuidado de las gomas

Yo sin embargo lo odio y me gusta que no brille pero sí que la goma se vea hidratada y bien negra, nada de un color parduzco o azulado. Además de la función estética está la función de mantenimiento o protección, estos productos hidratan la goma y mantienen sus cualidades. Coche limpio, seco y con neumáticos negros negros, con o sin brillo, eso ya al gusto. Nos queda un toque muy tonto pero que queda más que bien: hidratar las gomas de los marcos de las ventanillas.

Y, bueno, ya que tenemos en la mano y que hemos abierto las puertas para limpiar las gomas también por dentro, le damos una pasada a las gomas de estanqueidad de las puertas y del maletero. Ahora ya tenemos el coche limpio por fuera, seco y con los neumáticos y las gomas de las puertas hidratadas. Algunos lo tendrán así siempre, pero otros seguro que han descubierto novedades en el proceso. Hasta aquí lo que para mí sería un lavado exterior normal, nos queda ver una serie de procesos más concretos para el exterior y después pasar al interior.
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