
El ejemplo más conocido probablemente es el del
sistema ABS que impide que los frenos bloqueen el giro de las ruedas durante
una frenada fuerte. Permitir que las ruedas sigan rodando durante el frenado
supone que el conductor podrá seguir dirigiendo el vehículo y que la fuerza de frenado se aplicará de forma más
eficiente y controlada, mejorando la frenada.

La fibra de carbono que hoy da forma a partes de
algunos vehículos y que incluso se utiliza para fabricar coches casi por
completo fue desarrollada tal y como la
conocemos hoy a principios de la década de 1960, aunque su origen está en los
filamentos usados en las primeras bombillas.
El sónar que asiste al aparcamiento indicando mediante
una señal sonora y visual cuál es la distancia a los obstáculos próximos al
vehículo procede de los submarinos.
El radar, desarrollado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial
para detectar la llegada de aviones enemigos se utiliza actualmente como
elemento de seguridad activa en turismos, para ajustar automáticamente el
control de velocidad según el tráfico o para frenar un vehículo de forma autónoma,
sin intervención del conductor, en caso de que el radar detecte un obstáculo en
la trayectoria.
Lo mismo sucede con la tecnología de la luz láser que comienza a
aplicarse en los faros y pilotos de los vehículos, con la visión nocturna que
permite ver animales o peatones en la oscuridad al detectar el calor corporal
de éstos y con el head-up
display, un sistema
que proyecta información del vehículo directamente en el parabrisas de tal modo que esa información se recibe sin
necesidad de apartar los ojos de la carretera.
Comentarios
Publicar un comentario