
El objetivo era poner a punto la aerodinámica, la calibración del motor, el chasis y la geometría de la suspensión, más que conseguir un tiempazo. Según Lotus, combinando los sectores más rápidos conseguidos en las dos vueltas más rápidas de las sesiones de pruebas, su nuevo modelo habría conseguido un tiempo de 7 minutos y 6 segundos, un tiempo más que respetable, teniendo en cuenta que un Nissan GT-R NISMO es 2 segundos más lento y el poderoso Porsche 918 Spyder es sólo 9 segundos más veloz.
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