
En Japón no se venden coches con motor diésel: lo tienen claro desde finales del siglo pasado; y en América ni se les pasa por el cráneo echarle gasóleo a un coche, por más kilómetros que hagan. De hecho, el chanchullo de Volkswagen con los NOx bien podría venir de la necesidad de vencer comercialmente esas reticencias.
Lo que de verdad importa es la situación del gasóleo como combustible para automoción en los diferentes mercados. El gusto por el cáncer de gasóleo ha ido en declive por barrios. Por detallar un poco los ejemplos anteriores, si en Japón se abandonó el gasóleo en los años 90 después de una operación de desdieselización que arrancó como consecuencia del auge de este combustible en los años 70, debido a la diferencia de precio con la gasolina, en Estados Unidos no existió nunca el factor económico que al país asiático le vino bien para impulsar el consumo de gasóleo. Tener el grifo de los pozos petrolíferos de medio mundo, más algún que otro grifo agarrado por la fuerza, les daba cierta ventaja competitiva.
Europe is different: Europe's living a celebration!

Total, que Europe is different, y además el gasóleo aquí resiste. ¿O habría que decir que lo hacen resistir, con ojos avizores, los fabricantes de automóviles diésel, con la connivencia necesaria de los cargos que organizan la cosa pública desde Bruselas y Estrasburgo? Como son elucubraciones sin más peso que la evidencia de que la industria del Motor hace rodar la economía europea, lo dejaremos en tablas. En cualquier caso, Europe's living a celebration!, y a ver quién es el guapo que les dice a los fabricantes y a los altos cargos europeos que la fiesta terminó.
Porque preguntarse las cosas a veces puede ser interesante

- ¿Por qué nadie había reparado hasta ahora en el chufo de Volkswagen con la EPA, teniendo en cuenta lo muy mucho que miran con lupa en Estados Unidos el tema de las emisiones de NOx?
- ¿Por qué descubren todo este quilombo, casi de casualidad, los muchachos de la organización Clean Transportation con la ayuda de la Universidad de West Virginia y su ingeniero valenciano?
- ¿Por qué tenemos todos el runrún de que Winterkorn estaba en el punto de mira de Piëch y este monumental lío ha servido para echar al presidente de Volkswagen, si las consecuencias para el grupo han sido desastrosas, y lo continuarán siendo según opinan todos los analistas?
- ¿Seguirán a Volkswagen otros casos similares? En el terreno de los NOx, quizá no, pero en el del CO₂ ya sabemos que sí.
Es decir, lo que viene siendo un culebrón de libro. Con sus misterios, con sus intrigas palaciegas, con sus casualidades y con sus amplias posibilidades de llamar al conspiranoico que llevamos dentro.
¿Qué salida le queda a Europa con el diésel?

Europeos: hay vida más allá del gasóleo. Incluso el Grupo Volkswagen, que protagoniza este thriller porque estaba convencido de poder hacer las Américas con su producto estrella, tiene pensado utilizar los motores TDI con otra cosa que no sea el caldo de parafinas que nos servimos en las gasolineras. Otra cuestión es si podrán explotar rentablemente todo lo necesario para aprovechar el conocimiento acumulado tras ciento y pico años trabajando con el ingenio de Rudolf Diesel.

Hay una analogía que nos puede servir para dibujar un escenario futuro. Se trata del tabaco y la publicidad que hemos ido viendo desde los tiempos de Mad men hasta hace cuatro días, cuando fumar se ensalzaba como una virtud, pese a que los fabricantes eran plenamente conscientes del poder cancerígeno que tenían sus productos. Al menos el gasóleo como sustancia química no genera adicción en el consumidor. Bastante tenemos ya con la necesidad económica.

La tónica general es una sensación de decepción y engaño que desemboca en una falta de confianza hacia todo el Grupo Volkswagen y, ya de paso, hacia el resto de marcas. No faltan los comentarios del tipo si eso lo hacen todos y desde hace años o la culpa es de los que se piensan que el coche va a gastar lo que dicen en las pruebas de homologación. Pero entre toda esa diversidad de comentarios hay una inmensa mayoría en los que existe preocupación y, sobre todo, duda. Los propietarios de coches Volkswagen, Audi, Skoda y SEAT no saben si sus coches montan uno de los motores trucados para pasar las pruebas de emisiones. Y además, tampoco saben exactamente en qué les afecta.

No faltan los chascarrillos punzantes con el Thinkblue, el Bosque Bluemotion y el Adblue. Me gusta la ocurrencia del forero Ocio de Audisport-iberica: ¿NOx engañan? A esto se suma la búsqueda de responsabilidades y si es posible o no pillar cacho en forma de indemnización. Encontramos múltiples invitaciones para unirse a la plataforma para afectados que ha creado Facua. O incluso un usuario de VAGclub ha montado en Facebook una plataforma independiente para no tener influencias de ningún tipo.

Se habla de una llamada a revisión para corregir todos los coches afectados, pero claro, esto tampoco convence a todos porque se valora la posibilidad de una pérdida de potencia si se reducen las emisiones para igualarlas a las cifras obtenidas en la homologación. Unos apuestan por esa reducción y otros no están de acuerdo. Como era de esperar hay mucho movimiento en los foros con este tema, pero lo peor yo creo que es la masificación que se está produciendo en los hilos, que oculta la información válida y se llena de preguntas lanzadas al vuelo que se repiten una y otra vez porque no se ha hecho una lectura previa.
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