
Que el regreso del Ford GT se produzca precisamente en 2016 no puede considerarse fruto de la casualidad. Al revés, desde Ford nos recuerdan que se cumplirán 50 años del triplete más glorioso de toda su trayectoria: el conocido como 1-2-3, el que se llevó el podio entero un 19 de junio de 1966 en Le Mans, destronando a los invencibles Ferrari y quitándose la espinita del desastroso año anterior.
Así que la vuelta al asfalto de uno de los iconos de Ford llega con ese doble filo que tiene la herencia de un monstruo como fue el GT: por un lado tiene ganado ya mucho de antemano, pero por el otro tendrá que demostrar que está a la altura de la saga a la que da nombre, la que conquistó Le Mans.
¿Qué hay de nuevo, viejo?

Para quienes nos criamos con un póster del Ford GT en la pared de la habitación, la apariencia exterior del Ford GT 2016 no desmerece a sus ancestros. Al revés, Ford ha sabido actualizar las líneas del viejo GT y traerlas al momento actual sin que se eche en falta ninguno de los detalles más característicos del clásico. Sí, ahora aporta fibra de carbono y un sistema aerodinámico activo con alerón retráctil, subchasis anterior y posterior en aluminio, y todo eso que hace que un coche se comporte como es debido. Pero, por encima de todo, el Ford GT 2016 sigue siendo un Ford GT.

Así, se concibe el diseño del Ford GT 2016 como toda una exigencia aerodinámica, incluida la forma curvada del parabrisas que, inspirado por la aeronáutica, mejora la visibilidad desde el puesto de conducción y favorece el comportamiento del vehículo. Exactamente lo mismo que sucede con la carrocería, que en Ford comparan con el fuselaje de una aeronave y que, sin entrar en detalles, nos cuentan que cada detalle tiene una importancia específica en la aerodinámica del superdeportivo. Algunos ejemplos tienen que ver con el frenado, la fiabilidad de manejo y la mayor estabilidad.
Un motor EcoBoost de última generación para el Ford GT de última generación

El motor V6 ya viene bendecido desde las pistas. En el Campeonato IMSA TUDOR United SportsCar de 2014 logró tres triunfos, incluyendo Las 12 Horas de Sebring, además de siete podios a lo largo de una competición que dura como 15.000 millas. El superviviente a todo esto y que ahora forma parte de la esencia del nuevo Ford GT se asocia a una transmisión de siete relaciones y doble embrague transaxle que lleva la rotación del cigüeñal al tren trasero.

El vicepresidente de Desarrollo de Producto a nivel mundial, Raj Nair, comenta que el Ford GT 2016 incluye innovaciones y tecnologías que se pueden aplicar en el próximo catálogo de Ford. Tiene su parte de lógica, porque una marca no realiza hoy por hoy una gran inversión si no puede sacar tajada de ella extrapolando los desarrollos, pero también tiene una parte pasional que no podemos pasar por alto. Ni queremos.
Accedemos al interior del Ford GT 2016 a través de sus puertas de ala de gaviota para ocupar los dos únicos asientos que posee y que se integran directamente en el habitáculo de fibra de carbono, para reducir masa y piezas y para lograr una mejor transmisión de las sensaciones que da el chasis. Estos asientos fijos se combinan con un pedalier y una columna de dirección ajustables.
Por su parte, el volante se inspira en los que montan los monoplazas de Fórmula 1 y cuenta con todos los controles al alcance de los dedos, liberando de esta forma la columna de la dirección y permitiendo un acceso más directo a las levas del cambio de marchas.

Pero lo mejor de todo es que el Ford GT 2016 sólo es uno más entre la docena de modelos de altas prestaciones que la marca del óvalo tiene en cartera de aquí a 2020. Entre los que ya tenemos fichados están el Ford Focus RS, el Ford F-150 Raptor, el Shelby GT350 y el Shelby GT350 R. Después de todos estos, la imaginación y la pasión, al poder.
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