
Son modificaciones sencillas que permiten además devolver al coche a su estado de origen en caso, si así el cliente lo desea. No hay misterios, lo que propone BBR es una reprogramación de la ECU del coche, respetando los valores límites del motor de origen y todas las funciones. También así es la única forma de poder volver a tener un MX-5 de origen sin que se note que ha sido potenciado.

Quizá en el 1.5 se pueda apreciar una diferencia al volante, pero dudo que sea el caso para el 2.0 litros. De hecho, en BBR son conscientes que solo con tocar la ECU no se puede ganar mucho en el 2.0 litros y proponen de forma adicional, una nueva línea de escape de mayor sección que va desde la salida del colector hasta el silencioso, así como una admisión de aire forzada. Con todas estas modificaciones el preparador inglés asegura que en el 2.0 litros se ganan 30 CV y hasta 30 Nm, pudiendo llegar a los 239 Nm de par máximo disponibles a 3.550 rpm, es decir 1.400 vueltas más bajo que en el modelo de serie.
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