Por dentro equipa las alfombrillas de goma en diseño de huella de neumático y molduras del mismo color amarillo de la carrocería. Por su parte, bajo el capó esconde el conocido 2.8 litros turbodiésel, junto a una caja de cambios automática de cinco relaciones, que como no podía ser de otra forma reparte la fuerza del propulsor entre ambos ejes.
En los últimos meses hemos recibido buenas noticias económicas de Volkswagen y malas respecto a su imagen. Cerró 2016 con beneficios, y ha hecho lo mismo en el primer cuatrimestre de 2017. También desveló hace unos días una ambiciosa hoja de ruta: 1 millón de eléctricos para 2025 y 19 SUV para 2019. Sin embargo, la sombra del escándalo por el fraude de las emisiones, lejos de diluirse, sigue acechando al gigante alemán. El CEO de la firma, Matthias Müller, está siendo investigado por la fiscalía alemana junto a su antecesor, Martin Winterkorn, por una presunta manipulación del mercado. Volkswagen también ha declarado que no publicará un informe final acerca de la investigación del fraude en las emisiones porque podría desembocar en multas masivas, según ha declarado el presidente del consejo directivo, Hans-Dieter Pötsch.
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