
Además de la oscura carrocería, que se puede pedir en otro color, por raro que parezca, estas ediciones Black Badge incorporan detalles de color negro, incluido el Espíritu del Éxtasis, famoso emblema de la compañía que llevan todos los coches en el frontal, así como unas llantas de aleación de carbono, de compleja fabricación, con 22 capas de fibra de carbono.

El Wraith desarrolla 632 CV y aumenta su par motor máximo en 70 Nm, para un total de 870 Nm, mientras que el Ghost aumenta su potencia en unos 40 CV y el par motor 60 Nm, para 611 CV y 840 Nm. La caja de cambios automática de ocho velocidades también mejora en los dos, siendo ahora más rápida, y se instala un sistema de frenos más potente en ambos modelos. Por último, el Wraith goza además de una suspensión neumática mejorada.
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