
Por ahora, lo que conocemos son unas primeras imágenes y algún dato que ha dejado ir la marca, sobre el que quizá sea el SUV de líneas más racionales de los que tiene Opel en su creciente catálogo. En la parte delantera, el Opel Grandland X muestra los ya habituales rasgos de la marca del rayo para su creciente gama SUV.

Esta cuenta con un elemento diferenciador en el pilar C, que integra un diseño que estiliza la línea del SUV en este punto. Además, si se opta por un acabado bitono, con el techo negro, el contraste se acentúa y la imagen del conjunto resulta más liviana, al menos en lo visual.

Se trata, en definitiva, de un modelo que entra en un subsegmento que se halla en fuerte crecimiento, y lo hace enfatizando las características típicas de los modelos de su clase. En los últimos años, desde 2010, la cuota de mercado de los SUV compactos ha ascendido de manera implacable, desde el 7% que conseguía entonces hasta rozar el 20% en el momento actual. Y, de hecho, Opel apunta que con las características de su nuevo SUV, el Opel Grandland X puede competir incluso con los Station Wagon de clase compactos más espaciosos.
Interior heredero de las tecnologías de Opel

En lo más visible, el panel de instrumentos y la consola central con pantalla táctil se alinean de forma horizontal con el conductor. La consola tiene tres filas de controles para acceder a las funciones multimedia, a los mandos de la climatización y al control del chasis. Por su parte, la clásica posición elevada de los asientos permite una mayor accesibilidad al vehículo, y garantiza esa visibilidad que constituye uno de los rasgos más apreciados por el público de este segmento.
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