
Normalmente, Hungría suele llegar con altas temperaturas que,
sumadas a las exigencias del trazado, hacen del fin de semana uno muy
complicado. El trazado no deja espacio para los errores:
abundan las curvas fluidas y solamente hay una recta. Conocido por muchos como el Mónaco
del este, el Hungaroring no será benévolo con los neumáticos, ya que su su
superficie es abrasiva. La vuelta en el circuito es bastante corta, por lo que
será esencial clasificar bien para poder optar a grandes posiciones en el día
de la carrera.

Ante esto, el claro benefactor está siendo Williams, que paso a paso va recortando distancias
en el Mundial y en la pista. De hecho, Valtteri Bottas ha encadenado ya tres
podios consecutivos con su FW36. Justo detrás, el
grupo formado por Red Bull, Ferrari y McLaren siguen su particular lucha por
intentar ser la referencia en la zona alta de la media parrilla.

Por detrás, Marussia sigue gozando de una clara ventaja gracias a los dos puntos que arañó Jules Bianchi en Mónaco. Los de Banbury siguen progresando y demostrando que el MR03 aún tiene mucho que decir. Peor posicionados están los chicos de Sauber que, a pesar de que en Alemania se comenzaron a ver signos de pequeña mejoría, continúan estando lejos de las posiciones de puntos. Por último, Caterhan anda en tierra de nadie: a veces le sale una buena carrera, pero no lo suficiente como para batir a Marussia. Con el cambio de dueños que se ha realizado recientemente, los objetivos son progresar y progresar.
El circuito de Hungaroring

En realidad, el único punto donde adelantar es posible es, como siempre, en la frenada para la curva 1, a donde se llega tras una corta recta principal de apenas 700 metros y en la que el DRS no aporta demasiado. A partir de allí, una sucesión de curvas de baja-media velocidad son la tónica de un circuito en el que no existen más frenadas importantes que la de final de recta. Por este motivo, la calificación del sábado será de una importancia capital.

Notas técnicas
- Alerón delantero: El agarre delantero es vital en el Hungaroring, sobre todo en la chicane al final de la vuelta, donde la presencia de una serie de curvas continuas exigen tener un buen cambio de dirección. El subviraje es el gran enemigo en esta sección, así como la rápida y ciega curva 4, por lo que se necesita un alerón fuerte y estable.
- Alerón trasero: La configuración del alerón trasero contarán con niveles máximos de carga aerodinámica gracias al aspecto del circuito de relativa baja velocidad. La naturaleza del Hungaroring hacen de los altos niveles de carga aerodinámica algo esencial, por lo que habrá una configuración similar a la de Mónaco, con algunos desarrollos.
- Suspensión: Los pianos son una parte importante a la hora de encontrar tiempo por vuelta en Hungría. La salida de la curva 4 es una zona en la que los coches pasan por encima del piano, y una buena suspensión ofrecerá en esa zona una estabilidad extra. La chicane y la salida de la curva 11 también funcionan bien en la dinámica del vehículo, algo que contribuye al tiempo general por vuelta.
- Frenos: La primera curva es la frenada más grande del circuito, y una clara oportunidad de adelantamiento. El resto de la vuelta no es exigente con los frenos, y los sistemas de freno por cable de 2014 deberían de adaptarse bien y no sufrir durante las 70 vueltas de la carrera.

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