
Éstos consideran que la compañía retuvo información acerca del escándalo. Dicho de otro modo, consideran que en Volkswagen eran conscientes de lo que ocurría y no dijeron ni hicieron nada. Según Volkswagen, todo comenzó en 2005 cuando decidieron vender en Estados Unidos modelos con motores diésel. Y lo harían con el EA189. Sin embargo, los límites de monóxido de nitrógeno que permitía entonces Estados Unidos eran 6 veces inferiores a los que permitía la norma Euro5, entonces en vigor. Los motores de Volkswagen no podían cumplir con esa norma.

La manipulación del software de la ECU fue descubierta en mayo de 2014, cuando la agencia de medioambiente californiana, la California Air Resources Board, se enteró de las irregularidades que habían sido detectadas en un estudio publicado por el International Council on Clean Transportation. En ese estudio, dos modelos Volkswagen presentaban emisiones muy alejadas de las anunciadas por la marca. La CARB pidió explicaciones a Volkswagen Group of America y tras varios meses de investigación, ésta se ofreció a recalibrar todos los coches equipados con el motor EA189 en diciembre de 2014.

Pero la CARB estima que la solución propuesta en diciembre 2014 no es suficiente. En Volkswagen se dan cuenta que el uso de un software para hacer trampas en las pruebas de homologación es ilegal en Estados Unidos y deberían informar a la CARB y la EPA. Esto ocurrió en una reunión el 3 de septiembre de 2015 y Winterkorn fue informado al día siguiente. Los asesores de Volkswagen explicaron que en el pasado este tipo de actuaciones resultaron, como le ocurrió a Daimler con los camiones por algo muy similar, en multas que Volkswagen se podía permitir. Y el 13 de septiembre, la EPA le comunicó oficialmente a Volkswagen que se le imputaba una infracción. El resto de la historia la conocemos, estalla el escándalo.
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