
La causa
está en la transferencia de carga eléctrica entre diferentes cuerpos y también
a través del aire. Sucede cuando se frota un globo inflado con el pelo o con un
jersey: el globo recibe electrones que no tenía, los cuales vienen cedidos por el pelo o el jersey, de carga positiva. Como el globo gana electrones su
carga es opuesta, es negativa, creando una diferencia de carga entre ambos
cuerpos. Por eso después de frotarlo el globo atrae el pelo o se pega al
jersey.

El paso violento de electrones desde nuestro cuerpo hacia la carrocería del
coche es lo que percibimos como un calambrazo más o menos intenso y molesto,
aunque no dañino. Para evitar
ese calambrazo al bajar del coche hay que mantener contacto
con la carrocería tocándola con la mano. De ese modo los electrones adquiridos
fluyen de forma constante, no de manera violenta, sin sentir nada en el
proceso. Problema resuelto, asegura.
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