
Un color perfecto para lucir el nuevo kit de carrocería embrutecido. Según comentan, en los ingenieros alemanes han prestado especial atención a la zaga para darle un aspecto mucho más rudo. El enorme alerón fijo parece salido directamente de los circuitos y genera la suficiente carga aerodinámica como para mantener al biplaza pegado al suelo trazando curvas a velocidad de carreras.

Las formas sobrias del deportivo alemán dejan paso ahora a un kit de carrocería ensanchado y mucho más agresivo. Los laterales se abren para dar cabida a unos nuevos pasos de rueda con branquias en ambos ejes, y tras las ruedas delanteras unas prominentes salidas de aire y taloneras a juego. El motor también ha sido retocado al gusto del cliente. Para mejorar la respiración, se han utilizado unos nuevos turbos que insuflan el combustible al interior de los ocho cilindros, filtro de aire de mayor caudal y una línea de escape realizada en acero inoxidable.

Y en el interior siguen los cambios con respecto al AMG GT S de serie, el volante es de nueva factura, los pedales de aluminio también, y los panelados reciben un nuevo cuero de máxima calidad cosido a mano con inserciones en fibra de carbono. Los colores elegidos para el habitáculo combinan el rojo y negro con detalles en blanco. El precio no se sabe, pero como es un one-off seguro que no le ha tenido que salir barato. Ahora bien, el toque picante no le queda mal al AMG GT S, demasiado recatado para algunos.
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