
Por supuesto, también puede tener un efecto negativo. PSA ya padece de una capacidad productiva sobredimensionada. Añadir las factorías Opel y Vauxhall al grupo francés, no haría sino empeorar esa situación. Y sabemos todos que eso significa el cierre de fábricas si no se consigue que giren a más del 70% de su capacidad. No es nuevo, la historia de Peugeot y del grupo PSA está llena de adquisiciones de marcas y sus activos, que hoy ya no existen. ¿Cuál será la siguiente?
Peugeot es una empresa familiar creada a principios del Siglo XIX. Todo empezó con un molino en el pueblo de Sous-Cratet que dos hermanos Peugeot adaptan para trabajos de siderurgia en 1810. Desde entonces se fueron asociando con otras empresas, comprado otras y llegado a acuerdos en diversas ramas de actividad. Cuando dieron el salto al automóvil, inevitablemente también se forjaron alianzas y compraron otras marcas. Algunas, ya no están.
Citroën

Citroën tiene todos los números para entrar en bancarrota y Michelin, dueño de Citroën desde 1935, no quiere invertir ya en la marca. Peugeot decide comprar la marca a Michelin, su objetivo es que no caiga en manos del estado francés vía Renault o caigan en manos extranjeras. Peugeot compra Citroën para garantizar su propia supervivencia. Antes que otra marca le haga la competencia en sus tierras, se la queda Peugeot. Aun así, finaliza la compra de Citroën en 1976. Así, el volumen de producción de Peugeot y Citroën combinados es equivalente al de Renault y de paso la familia Michelin se convierte en el segundo accionista de Peugeot.

Hoy, con el avance técnico efectuado en las plataformas compartidas, las diferencias estéticas entre Citroën y Peugeot son mucho más notables, pero casi cada modelo de Peugeot entra en conflicto con uno de Citroën y viceversa. Por ejemplo, el Peugeot 308 es un rival directo del Citroën C4, En Citroën parecían haber encontrado la solución con el sello DS. Sin embargo, DS es ahora una marca separada que se lleva consigo gran parte de la historia e imagen de marca de Citroën y se posiciona como el máximo exponente del lujo del grupo.

Pero también es verdad que Citroën tiene una posición dominante en el segmento de los monovolúmenes con los C4 Picasso y Grand C4 Picasso, además del veterano C3 Picasso. Su clon, el Peugeot 5008 tenía un papel prácticamente figurativo frente al Citroën. Dicho esto no deja de ser verdad que a DS le ha tocado el papel de la originalidad técnica y del aspecto premium, antaño valores indisociables de Citroën. Vamos, que a su progenitora no se lo han puesto fácil. ¿Habida cuenta del precedente de Citroën, qué papel le quedará a Opel?
Rootes y Talbot

¿Se mantendrían las dos factorías Vauxhall del Reino Unido? ¿Seguirá existiendo la marca? Y es que los británicos todavía se acuerdan de lo que paso a las marcas del grupo Rootes cuando PSA las compró a Chrysler. A mediados de los años 70, Chrysler tiene una vez más dificultades. Su supervivencias pasa por ingresar fondos para saldar las deudas y eliminar todo lo que no sea rentable. La solución pasa por entonces por vender sus operaciones europeas. En 1978, Chrysler Corp. vende Chrysler Europe a Peugeot.

Reunirlas todas bajo la resucitada Talbot, sin modelos verdaderamente nuevos que proponer debido a la falta de inversión para cargarse finalmente a Talbot en 1982, no fue la mejor idea de Peugeot. Los británicos no lo pueden evitar, si Vauxhall pasa bajo control de Peugeot, la histórica marca podría desaparecer. A no ser que, tras el Brexit, se mantenga viva para alimentar como hasta ahora el mercado local. Estoy seguro que esa posibilidad está en mente de Carlos Tavares, CEO de PSA. Pero antes, habrá que ver si la compra se hace o GM se retira a última hora, como lo hizo en 2013.
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