
Hace apenas unos meses que conocimos al BMW Serie 8 Concept y poco antes de que llegue su versión definitiva a los concesionarios no podemos hacer más que quedar boquiabiertos ante el mayor despliegue de deportividad automovilística, dispuesto a luchar por la victoria en el Campeonato del Mundo de Resistencia y en las 24 Horas de Le Mans. Después de haberlo visto camuflado, ahora con los típicos colores corporativos de la división de competición, el M8 GTE luce bestial gracias a un kit de carrocería específico que convierte en descomunales las dotes intimidatorias del enorme coupé alemán.

De este estudio también han nacido las nuevas llantas BMW Aero de 18 pulgadas que calzan neumáticos de 300 mm de anchura en el eje delantero y 310 mm en el trasero. Jens Marquardst, Director de BMW Motorsport, asegura que el BMW M8 GTE nace para ser nuestro estandarte en la lucha contra la dura oposición de este sector. Planeamos debutar con él en las 24 Horas de Daytona, en el FIA WEC y en el IMSA estadounidense, además de en las 24 Horas de Le Mans. Estamos deseosos de ver de qué es capaz este coche.

Para la transmisión se recurre a una caja de cambios secuencial de carreras con seis velocidades. Las nuevas tecnologías han ayudado mucho a la hora de crear un coche tan especial. Apoyándose en la inteligencia artificial y en la simulación, los ingenieros han contado con la posibilidad de realizar diferentes desarrollos virtuales para escoger las mejores soluciones para el control de tracción y la electrónica antes incluso de que el coche comenzase a rodar.
También se ha utilizado la impresión 3D para facilitar algunas fases del diseño, generando modelos tridimensionales a corto plazo y ayudando a que algunas piezas pudieran estar listas apenas 24 horas después de su creación dentro de un ordenador. Esta solución se utilizó por primera vez en el BMW M4 DTM que debutó este 2017. El chasis también se ha desarrollado conjuntamente entre los ingenieros de carreras y de producción, especialmente a la hora de mantener un peso bajo.
El uso de plástico reforzado con fibra de carbono para diversos componentes a ayudado a mantener a raya el peso de un coche con 4,980 metros de largo por unos monstruosos 2,046 metros de ancho: 1.220 kg. Exteriormente tanto el Serie 8 como el M8 GTE usan los mismos grupos ópticos delante y detrás, pero lo mejor de todo es la promesa de que la experiencia en competición utilizada para desarrollar esta máquina de destruir cronómetros se transferirá de manera directa al Serie 8 de calle, compartiendo incluso las instalaciones donde se ensamblan, en Dingolfing.
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