
En el interior, la ausencia de volante y salpicadero convencional otorgan la sensación de viajar en un lujoso y diáfano avión, en el los cuatro ocupantes podrán ser iluminados por un dron al salir del coche. Audi imagina un futuro tan idílico que vaticina el fin de los accidentes, por lo que los ocupantes no necesitarán siquiera sistemas de retención o de protección. Lo veremos en el Salón de Frankfurt.
De otro mundo

Las unidades de almacenamiento de energía van integradas debajo del suelo de la cabina; son baterías de carcasa sólida con mucha más capacidad energética que las baterías de iones de litio. Los cuatro motores producen un total de 260 kW y 550 Nm. Cada uno mueve una rueda, posibilitando una tracción integral quattro variable, con control electrónico. En cuanto a la autonomía, el Aicon tira a lo grande y promete entre 700 y 800 kilómetros con una carga de las baterías en menos de 30 minutos. El coche equipa también un sistema de carga inductiva, sin cables, y aplica uno u otro sistema de carga sin intervención de un conductor. En una Audi AI Zone, puede acceder por sí mismo a una estación de recarga y recargar sus baterías sin ayuda humana.
Con un dron que te ilumina el camino

Como en el caso del Audi e-tron Sportback concept, el frontal del Aicon muestra la parrilla hexagonal invertida Singleframe, un rasgo típico de la próxima generación de modelos eléctricos de Audi. En cuanto a la tecnología LED de iluminación, Audi sigue sin atarse a convencionalismos e introduce superficies digitalizadas compuestas por cientos de píxeles triangulares, que se repiten en 3D en torno a la parrilla. Así que en el futuro de Audi tendremos gráficos, animaciones y visualizaciones informativas en cualquier color totalmente personalizables.

Y aquí llega el epítome del futurismo: segmentos lumínicos divididos horizontalmente a derecha e izquierda de la parrilla Singleframe asemejan unos ojos y pueden expandirse para simular pupilas dilatadas u ojos entrecerrados para aportar un aspecto agresivo. Si el coche detecta personas próximas u otros usuarios de la vía, literalmente dirige su mirada a ellos y les sigue con sus ojos. Además, utiliza animaciones en sus superficies de comunicación para avisar a peatones o ciclistas de situaciones peligrosas.
Un interior para entrar a vivir
El Audi Aicon dispone de puertas opuestas que abren unas hacia delante y las otras hacia atrás; por lo tanto, no hay pilar B. La ausencia de volante o de un salpicadero clásico crea una enorme sensación de transparencia y convierte el interior en un espacio diáfano en el que los asientos se giran a conveniencia para poder hablar con el resto de pasajeros mientras se es conducido. El interior se activa una vez los pasajeros entran y PIA, el asistente electrónico, activa la configuración personal a través del móvil del usuario. En lugar de un tablero de instrumentación, frente a ellos se coloca una generosa plataforma que hace las veces de estante, con el display central bajo el parabrisas.
Dependiendo de la posición de los asientos, los pasajeros pueden utilizar el gran visualizador frontal como superficie operativa, o bien una imagen Head-up display proyectada en el parabrisas. ¿Y qué más? Los paneles acristalados del techo pueden bloquear la radiación solar, si se desea, pues su nivel de transparencia cambia con la aplicación de ciertos voltajes eléctricos. Si el visionario Audi Aicon es el futuro, entendemos que será uno que no llegaremos a ver. Quizá las próximas generaciones.
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