
También luce grandes llantas de aleación monotuerca de 20 pulgadas, salidas de aire traseras, curiosos pilotos traseros e incluso iluminación en el lateral del vehículo para que sus formas destaquen en condiciones de baja luminosidad. Según Kia, el voluptuoso capó está inspirado en el del Kia Stinger, y también es familiar la parrilla tiger-nose de la familia. El techo de cristal, el color de carrocería rojo Lava o las cámaras que sustituyen a los retrovisores convencionales son algunos de los rasgos que más llaman la atención.

Además, diversos mandos del habitáculo son de aluminio y hay también detalles en fibra de carbono vista. Por último, este prototipo da mucha importancia al olor en el habitáculo, e incorpora un sistema llamado Memory Bank diseñado por Kia que permite aromatizar el interior con tres fragancias diferentes, que recuerdan al cuero añejo, al aceitoso olor de un garaje y a la gasolina, respectivamente. Sobre lo que Kia no suelta prenda es sobre el sistema de propulsión del coche, así que asumimos que se trata sencillamente de un ejercicio de diseño, que busca únicamente mostrar el futuro del ADN de los modelos de la marca coreana.
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