
El Neuv se basa en el principio por el cual el 96% de la vida de un automóvil de uso privado transcurre en un aparcamiento, con el vehículo sin utilizar y ocupando un valioso espacio de la ciudad. A partir de ahí, según los responsables del proyecto el problema se resuelve, en parte, compartiendo coche.

Siguiendo esa idea, el Neuv se acoge a la gama de vehículos que ceden su energía a la red eléctrica en periodos de alta demanda y cuando no la están utilizando, lo que puede suponer una fuente adicional de ingresos para el propietario, e incluso abre la puerta a nuevos negocios que vinculen movilidad y gestión de la energía. Como vemos, este biplaza eléctrico cuenta con un monopatín eléctrico para que su conductor pueda cubrir cómodamente la denominada última milla. La pregunta es quién se beneficia del patinete cuando el propietario está durmiendo, qué pasa si no lo devuelve, o incluso cuál de los dos usuarios de car-sharing tiene derecho a patinar y quién debe conformarse con patear.
Ahora, con inteligencia artificial que lee tus pensamientos y te recomienda en consecuencia

Entre las recomendaciones que puede dar HANA están la música en función del humor que tenga el conductor, o bien el apoyo en las rutinas diarias del conductor. ¿Podría ser esta una vía para terminar de una vez con la denominada road rage que explicaban los cartoons de Mister Walker y Mister Wheeler ya en 1950?
Honda Safe Swarm: aprendiendo de los peces

En el evento tecnológico de Las Vegas los visitantes del stand de Honda se sumergen estos días en un mundo en el que los vehículos que comparten la carretera se comunican entre sí para ayudar al conductor a negociar situaciones de conducción complejas. De esta forma, la comunicación car-to-car según el aprendizaje de Honda a partir de los bancos de peces permitiría a los vehículos una mayor cooperación que redundaría en una movilidad más eficiente, de bajo estrés y, en última instancia, libre de colisiones. Curioso, como mínimo.
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