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Opel Crossland X

El Opel Crossland X es el segundo miembro de la nueva gama X de Opel tras el Opel Mokka X. Se posiciona en el segmento B por encima de él, y a la vez queda por debajo del futuro Grandland X, que se enmarcará dentro del segmento C. Y todo, dentro de la ofensiva de producto que prepara Opel para 2017, con siete lanzamientos en total.
El Opel Crossland X se vale de principios similares a los que viene utilizando el exitoso SUV B de Opel: un diseño compacto que ofrece una posición de conducción elevada, además de un espacio interior amplio y versátil. Eso sí, la vocación del Crossland X es más urbanita que la del Mokka X, por lo que, en principio, no contará con tracción integral. Su ámbito será el asfalto, ya sea en el día a día de la ciudad o en los viajes por carretera.

Un diseño marcadamente SUV y la posibilidad de tener acabados en bitono para la carrocería
Las marcadas líneas laterales y el techo separado visualmente del resto conforman unos trazos alargados en la estética del Opel Crossland X. Además, la caída del techo evoca las formas del Opel Adam. Precisamente de otro Adam, el Adam Rocks y su infinita combinatoria de acabados, llega en el Crossland X la posibilidad de elegir diferentes tonos en carrocería y techo, en la línea de lo que vienen haciendo cada vez más fabricantes en los segmentos A y B. En sus líneas la firma alemana explota la solidez del diseño que ha permitido vender más de 685.000 unidades del SUV Mokka desde su lanzamiento, y acentúa algunos rasgos, como la prominente parrilla que realza el Blitz de Opel, los faros delanteros en forma de ala para las luces diurnas LED, o los protectores y revestimientos en los bajos del vehículo.
En cuanto a la trasera del Opel Crossland X, tenemos una clara alusión al mundo SUV, con una protección de bajos bien visible y un cierre estético del conjunto que puede recordar a los otros modelos de la gama. Las luces traseras también cuentan con el diseño de doble ala de Opel, y forman la intersección entre el portón del maletero y la caída del techo.
Sobre cadenas cinemáticas, Opel no ha revelado todavía el detalle de motores o cajas de cambios disponibles para cada mercado en el Crossland X, aunque sí ha adelantado que se tratará de una gama amplia, con versiones de gasolina, diésel y GLP, y transmisiones tanto manuales como automáticas.
En cuanto a los sistemas de seguridad, el Crossland X hereda tecnologías ya probadas en otros modelos de la gama, de manera que incorpora el sistema de faros adaptativos AFL, Head-Up Display, cámara frontal Opel Eye como base para el reconocimiento de señales y el sistema de mantenimiento en el carril, control de velocidad con limitador, alerta de colisión con detección de peatones y frenada autónoma, avisador de somnolencia, cámara panorámica de visión trasera, asistente de aparcamiento, volante y parabrisas calefactable, y también sistema de apertura y arranque sin llave.
Un interior que ofrece flexibilidad
En el interior encontramos unos espacios claramente definidos y delimitados, con un panel de instrumentos y una consola central que están claramente alineados hacia el conductor, y donde la horizontalidad ayuda a crear una sensación visual de amplitud. Los cromados que rodean los relojes de instrumentación y los aireadores ayudan a crear una imagen de mayor calidad percibida.
La pantalla táctil es de 8 pulgadas, y sirve de soporte para los sistemas multimedia de Opel IntelliLink R4.0 e IntelliLink Navi 5.0, que son compatibles con Apple CarPlay y Android Auto. Además, cuenta con puerto de carga inalámbrica para smartphones compatibles, y hotspot W-Fi proporcionado por el sistema de servicios de asistencia y conectividad personal Opel OnStar.
Los asientos delanteros del Opel Crossland X cuentan con la ergonomía certificada por AGR común al Mokka X y que es ya un clásico de Opel, desde que en 2003 el Opel Signum, derivado del Vectra con carrocería familiar, recibiera el sello de aprobación de la Aktion Gesunder Rücken, la asociación de médicos que promueve en Alemania la investigación y la prevención del dolor de espalda.
Finalmente, el Opel Crossland X dispone de un volumen de maletero de 410 litros, que con los respaldos traseros abatidos crece hasta 1.255 litros. Además, los asientos traseros se pueden mover longitudinalmente hasta en 150 mm, lo que permite disponer a voluntad de más espacio para los ocupantes a la altura de las piernas, o bien para el maletero, consiguiendo 520 litros con los asientos traseros en la posición más avanzada.

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