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La búsqueda del descapotable perfecto

Seamos sinceros, todos alguna vez hemos querido tener un descapotable. Quizá sea por su versatilidad, quizá por su belleza o, simplemente, por el factor hedonista que conlleva ponerse al volante de uno de estos automóviles en los que el disfrute al aire libre aventaja a consideraciones tales como el volumen del maletero, el precio, el consumo y demás cuestiones prosaicas. 
Bien cierto es que los fabricantes, con el objeto de acercar estos modelos al gran público sacándolos de su nicho minoritario, han cometido atrocidades a los ojos de los puristas, tales como montar bloques diésel, techos de chapa o inventar sucedáneos que son cabrios sin serlo. Pero resultan igualmente llamativos.
En nuestros días, es fácil y relativamente asequible optar por un buen ejemplar sin capota, pues bajo la consideración de coches de capricho se ofrecen a precios razonables y rara vez tienen kilometrajes abultados, al haber sido siempre el segundo vehículo del hogar. A la hora de elegir un coche descapotable de ocasión, hemos de tener en cuenta una serie de cuestiones añadidas y propias de su configuración como coche sin techo.

Dejaré al criterio de cada uno la elección de modelo y mecánica, aunque para mí, un cabriolet ha de ser siempre biplaza y gasolina, y me centraré en los puntos más relevantes, detalles que nos suenan y en los que conviene profundizar.
Capota de techo rígido
Ventajas

  • Consideraré aquí también las que llevan una cubierta de cristal, ya que a efectos de material y mecanismo son muy similares a las rígidas.
  • El hecho de contar con un techo de este tipo ofrece, como principal ventaja, la sensación de poseer dos coches en uno: un coupé cuando el techo está puesto y un descapotable en sentido estricto con él bajado.
  • Asimismo, el aislamiento térmico y acústico está más logrado en estos modelos, con unas cifras en decibelios y grados muy similares a las de un coche cerrado.
  • En materia de seguridad, también mejoran de manera activa, ya que aunque no es un techo fijado al chasis, sí se muestra casi igual de resistente en caso de vuelco, y de manera pasiva: ofrecen muy buena protección ante los ladrones.
  • Su mantenimiento es similar al de un automóvil convencional. No hay que tener cuidado extra por ser descapotable.
Inconvenientes

  • En su parte negativa, tenemos que hablar del mecanismo, que es complejo. Generalmente, estos techos se dividen en secciones para alojarse en un hueco a través de grúas, poleas y engranajes capaces de desarrollar en equilibrio las más arriesgadas coreografías. 
  • Por otro lado, todos esos motorcitos eléctricos suman peso y precio al conjunto. Mecanizar un techo para que se abra y se cierre de manera eléctrica no es fácil ni barato, lo que añadido a la mencionada versatilidad coupé/cabrio hace que estos modelos sean algo más caros en el mercado de primera y segunda mano.
  • Luego está el tema del maletero. Cobijar tres secciones de techo junto con toda su parafernalia necesita espacio, y ese hueco se suele restar al destinado a la carga, que queda reducido a la mínima expresión.
  • Hay que contemplar también la maniobra de poner y quitar la tapa. Generalmente, estos coches necesitan estar parados para subir o bajar el techo; el tiempo empleado para ello varía entre los 15 segundos y los 30, aunque cada vez son más rápidos. 
Para simplificar las cosas, te diré que a la hora de optar por uno de estos automóviles, no nos debemos preocupar más allá de que el sistema funcione, abra y cierre efectivamente y sin titubeos.

Capota de lona
Ventajas

  • Todas sus virtudes vienen al paliar los defectos señalados para los techos duros.
  • Son más ligeros.
  • Su plegado es más sencillo, por lo que necesitan menos maquinaria accesoria.
  • Se guardan en menor espacio, dejando más sitio a pasajeros y equipaje.
  • Muchos coches con este tipo de cubierta también ofrecen la posibilidad de accionarla en marcha, a baja velocidad, y su tiempo de actividad es más reducido.
Inconvenientes

  • No aíslan tan bien como un techo duro.
  • Tampoco son tan seguras con un techo rígido.
  • No convierten tu coche en coupé al llevarlas cerradas.
  • Su mantenimiento es más engorroso.
Cómo mantener una capota de lona
Quizá de todo lo dicho anteriormente lo peor es el mantenimiento de la capota, lo que nos hace ser más cautos al pensar si optamos por un coche así en el mercado de segunda mano. Te damos algunos trucos para que sepas en qué estado se encuentra este elemento.

Si el techo de lona aparece decolorado, y en lugar de cristal trasero lleva uno de plástico que más que transparente ya es poco más que traslúcido, cuidado: ese coche tiene más horas de sol que Donatella Versace. Afortunadamente, se habrá pasado más vida con el techo puesto que quitado, por lo que el interior estará bien. De todas formas, cambiar la lona te puede costar tanto como para, si no hay un buen descuento, dejar pasar esa oportunidad.

También puede que la capota tenga buena pinta, pero que se queden muy marcados los pliegues al extenderla. Eso indica que, al contrario del caso anterior, esa lona ha visto menos el sol que un topo. Siempre guardada, revela que el coche, muy posiblemente, ha estado aparcado en garaje privado. Mejor éste que el anterior. Con el tiempo y la frecuencia de manejo, las arrugas se irán. Conviene simplemente verificar que el mecanismo no está apolillado y que encaja perfectamente con todos los marcos del parabrisas y de las puertas del vehículo.
Ruidos y estanqueidad
Para ambos casos, hablaremos ahora de ruidos y traqueteos, pero tened clara una cosa: todos los cabrio hacen ruiditos con la capota puesta.
Por un lado está la rigidez del chasis y de la carrocería propiamente dicha y, por el otro, está el de la capota. Estos dos coeficientes rara vez coinciden, por lo que no nos hemos de asustar si se perciben grillos una vez en marcha. Por supuesto, han de ser discretos y tolerables, no vayamos a acabar comprando un sonajero con ruedas. Los modelos de capota dura hacen más ruido que los de capota de lona, por cierto. En este asunto del ajuste, simplemente conviene insistir en que el traqueteo no provenga de los mecanismos de accionamiento ni de los anclajes de la capota al techo; en ese caso, puede que anticipen una avería.

El tema de la estanqueidad ha de ser primordial. No podemos tolerar una capota por la que se cuele el agua. Comúnmente, esto suele deberse a unos plásticos endurecidos por el sol, lo que se soluciona de forma fácil y barata. No obstante, también puede señalar un techo desencajado, sobre todo si es en un ejemplar de capota rígida. Es recomendable llevar el coche a un autolavado para verificar el aislamiento y empaparlo bien con una manguera. Seguramente, será suficiente para revelar goteras.

No aceptéis un coche así por muy fácil que os presente el arreglo el vendedor -si es tan sencillo, que lo haga él-. Tampoco uno con la capota rajada o mal reparada, por ínfimo que parezca el daño.
Más trucos y consejos para disfrutar de tu coche descapotable
Además de lo expuesto anteriormente, es preciso seguir una serie de consejos si queremos disfrutar de nuestro descapotable como nuevo durante mucho tiempo.

Aunque parece que la época más recomendable para estos coches es el verano, os garantizo que son mucho más gratificantes en otoño e incluso invierno. Circular con la capota quitada en pleno mediodía de un 15 de agosto es hacer oposiciones para una insolación. Puede que tu cara acabe tan curtida como el cuero de tus asientos, pero en mucho menos tiempo.

Por otro lado, prepárate para descubrir un nuevo catálogo de sonidos y olores en tu recorrido habitual. Esto está muy bien si vives en el bosque o frente a los campos de heno de Pravia, pero no si sueles pasar habitualmente por una depuradora, una freiduría de pescado o un criadero de avestruces.

El viento es tu amigo. No intentes luchar contra él o será peor. Las conversaciones a más de 90 km/h con tu acompañante serán imposibles. Nunca gastes más de 10 euros al mes en peluquería. En la medida de lo posible, evita el tráfico de autopista con la capota abierta.
Dicho esto, sólo te queda disfrutar de todo lo que te puede aportar la conducción a cielo abierto, que no es poco. Creo que todo el que de verdad lo quiera, lo debería probar al menos una vez en la vida.

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