
La mayoría de ellas provienen de compañías ya asentadas en otros campos, como la fabricación de herramientas o bicicletas, pero lo cierto es que el automóvil le debe prácticamente su existencia a la industria bélica. La necesidad de fabricar armas con cañones y proyectiles estandarizados supuso el nacimiento del principio de la intercambiabilidad.
Los recambios de coches que nacieron gracias a la intercambiabilidad

Gracias a este concepto, impuesto por Martin Leland, se ha podido producir automóviles en masa, al ser posible suministrar miles de piezas idénticas e intercambiables a las cadenas de montaje. Esta necesidad de precisión en el mecanizado de los componentes es la principal causa de que la mayoría de las marcas que conocemos hoy en día tengan sus orígenes en la industria armamentística, pues sólo ellos poseían maquinaria lo bastante precisa como para fabricar piezas idénticas hasta la milésima de pulgada.
Máquinas de precisión: de la guerra a la carretera

- Bentley: comenzó fabricando motores para aviones en la Primera Guerra Mundial.
- BMW: como su nombre indica, la Bayerische Motoren Werke, al igual que Bentley, inició su andadura fabricando motores para aviones.
- Citroën: el origen industrial de Citroën fue la fabricación de proyectiles, además de los engranajes con la forma que podemos ver en sus famosos chevrones, símbolo de la marca.
- Hotchkiss: esta compañía no ha sobrevivido hasta nuestros días como fabricante de coches, pero produjo modelos de bastante prestigio entre 1903 y 1955, aunque su línea principal de negocio era la fabricación de cañones y armamento.
- Jeep: los orígenes de esta marca son más conocidos por todos y, aunque siempre fabricó automóviles, también estaba más relacionado con la industria bélica que con la civil, siendo un proyecto de Bantam cuya producción fue encargada por el gobierno americano al consorcio Ford-Willys para motorizar a las tropas aliadas.
- Saab: sus siglas significan Svenska Aeroplan Aktie Bolaget: Comenzó fabricando aviones Junkers bajo licencia durante la Segunda Guerra Mundial, desarrollando sus propios diseños posteriormente y pasándose a los coches una vez finalizada la contienda.
- Volkswagen: el coche del pueblo, cuyo nombre inicial era KDF Wagen, se suponía que la idea de Hitler era encargar el diseño de un coche para movilizar a los alemanes, pero lo cierto es que su proyecto alcanzó la madurez justo cuando daba comienzo la Segunda Guerra Mundial, de modo que su desarrollo sirvió más para movilizar a las tropas que a los civiles.

Estas marcas tuvieron que diversificar su negocio tras la Primera Guerra Mundial para dar uso a toda su maquinaria de precisión en unos años en los que ya no se necesitaban tantos aviones ni obuses.
Al revés que los SUV: el salto del campo al asfalto

Este italiano decidió que, si era capaz de fabricar tractores, también podía hacer coches mejores que los creados por Ferrari. Ojalá todos los clientes descontentos tuviésemos la capacidad de Ferrucio de crear una compañía rival de la que nos ha provocado el disgusto. Harto de los problemas con la transmisión de su Ferrari. Sin solución y con una respuesta vehemente de Don Enzo, el señor Lamborghini pudo arreglar su Ferrari con piezas de uno de sus tractores agrícolas. Tras comprobar que su apaño en el embrague era más eficaz que el original de su coche decidió fabricar coches además de tractores.
Dicen que la competencia es buena, pero quizá a Enzo Ferrri no le sentase muy bien ver nacer una obra de arte como el Lamborghini Miura, un rival que dejaba obsoletos a los de Maranello, y todo por no haber sabido contentar a un cliente. Porsche también es una marca que hoy en día todos asociamos con coches cargados de glamour y leyenda, pero su primer modelo, el 356, tampoco llegó al mundo de la nada. Antes de que esta familia se atreviese a grabar su apellido sobre un automóvil, Porsche era una consultora de ingeniería a la que otras compañías encargaban el desarrollo de proyectos, desde la electrificación de fábricas, material bélico, el fascinante Mercedes SSK o el Cisitala de Gran Premio.
Entre las rarezas de los vehículos fabricados por Porsche también están los tractores agrícolas. La primera vez que Porsche diseñó un motor de gasóleo, aunque con prestaciones muy diferentes a las de los Cayenne diésel actuales, fue para una de estas prácticas pero poco glamurosas máquinas. Precisamente, esta faceta de consultora de ingeniería es una de las ramas más rentables de Porsche, que sigue trabajando para otras marcas en el desarrollo de proyectos. Tal vez, los más mediáticos en nuestra piel de toro sean el motor System Porsche desarrollado para SEAT o el asesoramiento en el desarrollo del mítico Hyundai Coupé.
Copiar coches con licencia del fabricante original

En España, la primera vez que se fabricaron automóviles bajo licencia fue en 1920, con la apertura en Cádiz de la Ford Universal Car. Esta compañía se dedicó a montar los sencillos Ford T en nuestro país, un modelo de negocio copiado años más tarde por Fasa para producir el carismático Renault 4CV en Valladolid en 1951. Sin embargo, lo cierto es que ninguna de ellas dio origen a una marca propia, algo que sí sucedió con SEAT y Barreiros. En el caso de SEAT, la única marca de coches española que sobrevive bajo el imperio alemán del Grupo Volkswagen, si exceptuamos los artesanales Tramontana y GTA Spano, sus inicios también fueron produciendo modelos de Fiat bajo licencia en España entre 1950 y 1982.

Tractores, camiones, motores de gasóleo para dieselizar taxis y jeeps, cada vez su imperio se fue haciendo mayor, hasta llegar a la firma de un acuerdo con Chrysler en 1963 para fabricar en España modelos de la compañía americana tan dispares como el pequeño Simca 1000 o el Dodge Dart. Por desgracia el matrimonio Barreiros-Chrysler fue casi tan efímero como el de Daimler-Chrysler. Apenas 7 años después de las nupcias, Don Eduardo abandona un barco a cuyo puente de mando se le había vetado el acceso.
De fabricar cualquier otra cosa, a fabricar coches

De ahí a fabricar coches fue un paso sencillo. Sólo cuatro años más tarde, en 1889 salió de su factoría de Sochaux el primer coche Peugeot. Pero la de las marcas que comenzaron fabricando cualquier cosa menos coches es otra historia, otra historia que contaremos más adelante.
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