
Además de la promoción del coche de serie y de la marca, es el renacimiento de un campeonato monomarca que existió entre 1985 y 1988, en la época en la que corrían con los Alpine GTA V6 Turbo. Si bien el aspecto general del coche no varía mucho con respecto al A110 de serie, las modificaciones son mucho más numerosas de lo que pueden dejar ver las imágenes. Así el chasis monocasco de aluminio se mantiene, pero ha sido adaptado para poder integrar el arco de seguridad del habitáculo y los largueros de refuerzo en el frontal como en el vano motor.

Aligerado de casi todos sus elementos de confort, el Alpine A110 Cup pesa 1.050 kg. Recordemos que el modelo de serie no pesa más que 1.103 kg. En el cockpit destacan el baquet Sabelt y el volante de competición tomado prestado del Alpine A470 que corre en LMP2. Es decir, incluye cuadro digital, ajustes de gestión motor, ajustes de dirección, del ESP y del ABS.
Un Alpine A110 Cup con sabor a resistencia

Aunque el coche está listo, las primeras entregas no se harán hasta febrero de 2018. Mientras tanto, los pilotos Alpine en LMP2, como Nicolas Lapierre y Nelson Panciatici, recorrerán casi 10.000 km al volante del A110 Cup para su puesta a punto final y chequeo de fiabilidad en los circuitos de Magny-Cours, Jerez, Motorland, Valencia, Navarra y Portimao. Organizada y promovida por Signatech, esta serie internacional, bajo la aprobación de la FIA, se desarrollará en seis citas y doce carreras. La temporada se abrirá los días 1 y 2 de junio en el Circuito Paul Ricard y proseguirá en Alemania, en Gran Bretaña, en Bélgica y en España. La compra del coche, el soporte técnico incluido y la participación en el campeonato costarán 160.000 euros sin impuestos. Aunque al final de la temporada, los mejores se repartirán más de 150.000 € de primas y dotaciones.
Comentarios
Publicar un comentario