
Pensábamos que en octubre el pago de otros 120 millones de dólares daría carpetazo a este oscuro capítulo en la historia del gigante de Detroit, pero el juicio de tres días que se celebra en el Tribunal de Quiebras de los Estados Unidos en Nueva York dice lo contrario.
Un litigio que amenaza con eternizarse
Según informa Reuters, el fabricante de automóviles presentó su defensa en el que era el primer día de tres de un juicio en Nueva York para determinar la validez de un acuerdo. Los afectados dijeron que alcanzaron dicho acuerdo en agosto con un fideicomiso que retiene muchos pasivos de General Motors: el Viejo General Motors o Motors Liquidation Company.
Los abogados de los propietarios afirman que esta entidad acordó compensar a las víctimas, pero al parecer el gigante de Detroit y MLC cancelaron el acuerdo, afirmando que el trato con los propietarios nunca se llegó a firmar. Dicho trato incluía que el fideicomiso aceptara 10.000 millones de dólares en reclamos para resolver alrededor de 11,9 millones de denuncias por pérdidas económicas y entre 400 y 500 demandas por lesiones y muertes por negligencia.

Recordemos que los bombines afectados permitían que la llave de contacto girara libremente en modelos anteriores a 2009. Consecuentemente, los circuitos asociados se desconectaban, y si el coche se encontraba en movimiento podía poner en serio peligro a los ocupantes y al resto de conductores, ya que el motor se paraba y los airbags quedaban desconectados. El interruptor de encendido defectuoso se utilizó en los Chevrolet Cobalt y Saturn Ion que General Motors comenzó a fabricar en 2002 y 2003.
La oscura empresa que nació tras la bancarrota

Con la ayuda de un rescate gubernamental de 50.000 millones de dólares en 2009, General Motors salió del proceso de bancarrota como una empresa renovada. Fue la mayor suspensión de pagos en la industria de Estados Unidos, con el por entonces presidente Barack Obama defendiendo la intervención estatal para evitar un desastre financiero en Estados Unidos. Tal y como comunicaba oficialmente el gigante de Detroit en 2009, la estructura accionaria de la nueva General Motors se conformaría así:
- El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos: 60,8%.
- El Fideicomiso de Beneficios Médicos y de Jubilados de la UAW: 17,5%.
- Los gobiernos de Canadá y Ontario: 11,7%.
- La vieja General Motors: 10%.

Desde entonces, el fideicomiso ha negociado un acuerdo con las víctimas que en agosto ya parecía estar bastante claro: tanto General Motors como MLC están de acuerdo en no seguir pagando a los afectados. Algunos casos se desestimaron porque se encontraron choques que se relacionaron con otras causas, como conducir bajo la influencia del alcohol o que tuvieron otros factores. Pero las víctimas continuarán exigiendo una compensación a un gigante que ya anda con pies de barro y que ha cesado sus ventas en Europa con la retirada de Chevrolet y la venta de Opel/Vauxhall al Grupo PSA.
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