
Esta nueva generación del mítico Jeep Wrangler está basada en un robusto chasis de escalera, junto a una carrocería con paneles de aluminio o elementos de magnesio, que lo hace unos 91 kilogramos más ligero que su predecesor, y aún más rígido. También recibe mejoras en la suspensión, aunque no se ha detallado nada más allá de los ejes Dana de nueva generación, así como llantas de 18 y 19 pulgadas. Mantiene rasgos tan característicos como el parabrisas abatible, que data del Willys original. El Wrangler también es más largo, aunque cuánto depende de cada versión concreta.
Hasta mild-hybrid para el Wrangler

Más adelante se sumará a la oferta un 3.0 litros turbodiésel para las versiones de cuatro puertas. Como de costumbre, habrá unas cuantas variantes, empezando por el Wrangler de techo duro y el de capota de lona eléctrica. Además, habrá carrocerías de dos y cuatro puertas, con acabados Sport, Sport S y Rubicon para el primero, y Sport, Sport S, Sahara y Rubicon para el segundo.

Al igual que el diseño exterior del Wrangler se ha puesto al día, el interior también se ha modernizado, aunque está claro que mantiene la esencia clásica y ese aspecto tan vertical que lo caracteriza. Puede incorporar lo último de la marca en conectividad, como pantallas multimedias táctiles de 5, 7 y 8,4 pulgadas, dos puertos USB, compatibilidad con Android Auto y Apple Cay Play, navegador, cámara de marcha atrás. El habitáculo gana además en espacio y en calidad de materiales. Los asientos, por ejemplo, siguen sin contar con ajustes eléctricos, pero a cambio se ofrecen tapicerías de tela o cuero de mejor aspecto.
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